21 de enero de 2008

-de baile-

Hace un año el papá del Demoño decidió que no se lo volvería a llevar los fines de semana a dormir en su casa, y que se lo llevaría cada martes y jueves hasta la hora de dormir.
Así que un año ha pasado ya desde que no había salido a bailar... Bueno... No tanto... La última vez que salí a bailar fue al rededor de Mayo, así que seguramente son como 8 meses más o menos en los que no he salido a un bar, con luces y música que retumba en los oídos y que inspira a mover el cuerpo locamente.

Así que el novio, un amigo monoide y yo salimos al bar innombrable.

Es horrible eso de llegar a un bar que está completamente vacío, y quedarse ahí por la única razón de que es gratis hasta las 10 y 30 de la noche con música tan repetitiva y monótona que definitivamente tiene que parecerse al infierno.

Fue pasando el tiempo y fue apareciendo más gente, y el ambiente del bar empezó a ponerse mejorcito. Así que decidimos irnos al oscurito y mejorar aún más el ambiente del bar viéndolo con ojos psicotrópicos.
Después volvimos a nuestros puestos para darnos cuenta que los que estaban en la pista de baile eran un grupo de muchachas que bailaban con una soltura única, que se meneaban y contorneaban tanto, que las envidié en lo más profundo de mi alma, porque hasta ese momento de la noche, yo me sentía oxidada.

Que fea sensación esa de no poder moverme al ritmo de la música, no poder hacer que mi cuerpo se mueva como alguna vez lo hizo (algunas veces)... Sentía que las piernas no me respondían y que al parecer me había acostumbrado a bailar sentada frente a la computadora con mi propia música y mis pies ya no estaban acostumbrados a moverse.
Y me recordaba adolescente, cuando con la señorita pelirroja salíamos cada fin de semana, a movernos como nadie más podía moverse. Y me acuerdo como nos sentíamos tan confiadas de nuestro cuerpo que lo meneabamos subidas en las tarimas, porque sabíamos que no había nadie que nos podía tumbar.

Pero esa noche del sábado... No lo lograba... No podía moverme. Y aunque estaba bajo el efecto de la weed, nisiquiera eso podía hacer que mi cuerpo se soltara y bailara.

Después me di cuenta que el bloqueo ese que sentía en las piernas era sólo mental. Que si es que lograba deshacerme de él, bailaría toda la noche, como lo había hecho antes.
Así que me fui al baño, me miré en el espejo, salí y saqué a mi novio a bailar.

Y así estuvimos los tres bailando mientras pudimos. Pude mover mi cuerpo como quise, y definitivamente desoxidé mis músculos por un rato. El dolor de cuerpo del día siguiente no me dejaría mentir.

A las dos de la mañana el cansancio nos venció y volvimos a nuestras casas.

**El Dj del Aguijon, mejor dicho, LOS Dj's del Aguijon apestan.

7 comentarios:

Albián Pinzón dijo...

el sacón de onda del final fue de 10 en la escala de richter! aparte de eso fue una noche bacán

Chopan dijo...

y fuiste a bailar con sarampión!! es muy complejo tu blog!! a ver cuándo volvemos al Black jijiji...

Ludovico dijo...

solo dire. bailar con el funky del la amy winehouse es de las cosas mas diabolicas que he hecho en la vida

|_Bonny_| dijo...

Eso te pasa por no irte al Vampiria. Ese bar si que está bacansote..

Atrapasueños dijo...

andaaaaa... yo se de buena fuente que hubo "dos grandes razones" para que se vayan a refugiar en el oscurito... JAJAJAJA... bacan que te diviertas, hazlo mas seguido y avisaras para caerte

Venus dijo...

que gracioso eso de los musculos oxidados, ya me estoy tambien sientiendo asi. Ojala estes tan linda como siempre gaby! Besos
Cyndi

So dijo...

Ja ja ja yo me acuerdo!
que bestia como bailabas/mos, hasta con coreografía una cancion que decía algo de "en cuatro" (y por supuesto inocentes aun, no cachabamos en mal sentido de la letra).
Yo me sentí algo oxidada hasta este viernes q salí al cerebro por mi cumple, y el vodka hizo el efecto. Lastima que ya no hagan barras en los bares como cuando subíamos conti.