2 de enero de 2011

-quebrando burbujas edípicas-

Es cierto, la burbuja ya estaba llena de grietas y agujeros que se habían formado con los años, pero me hice la de la vista gorda y quise seguir creyendo e idolatrando a la imagen que me había creado en la mente sobre él.

Y es que aunque yo haya siempre sido quien lo ha defendido a capa y espada, rompiendo relaciones con otras personas a las que también quiero, aún así no recibía crédito por ello y terminé más herida que quienes no lo habían idealizado.

Hubo un tiempo en mi vida en el que estaba acostumbrada a ser insultada y herida por los demás. Eso ya se acabó, ahora, no hay nadie quien me maltrate o insulte, no estoy acostumbrada a recibir insultos como contestación de abrirme y expresar mis pensamientos.
En mi mundo, la gente me quiere y me respeta...

Y no es que de por terminada mi relación con él... Pero se acabó la idealización...

Y entendí que los años están pasando su factura, y que la edad le está sentando... y también que él no es la persona que fue cuando yo era una niña, que los años y las nuevas experiencias lo han cambiado. Entendí o más bien acepté también que es un común mortal, un ser humano lleno de errores como todos los demás.

El cristal se ha roto y esta vez no lo repararé. Viviré en la realidad...

3 comentarios:

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Tiempo de olvidar y perdonar. Pero no olvidar a quien se va a perdonar y olvidar

Santhros ibn Shinu dijo...

Ahora es cuando recien lo vas a amar de verdad. Cuando uno deja de ver a su padre (o madre) como una figura idealizada, empieza a verlo como a un ser humano. Recuerda que amar tambien involucra aceptar de ese ser humano aquellas cosas que te desagradan y que no van a cambiar.

Nadia dijo...

qué fuerte!